Sobre privacidad y anonimato en la Sociedad Conectada

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William Kidd nació en Escocia el 22 de enero de 1645. Se hizo navegante y, más tarde, fue conocido como el Capitán Kidd, un pirata. Fue ahorcado por los delitos de traición y asesinato. Antes de eso, sin embargo, cuentan los rumores que él escondió un tesoro en un lugar bien accesible, por donde todos pasaban. Aún así nadie encontró su tesoro a pesar de numerosas búsquedas.

Actualmente, este tipo de “privacidad” ya no puede ser garantizada en la era digital en la que vivimos. Ya desde hace tiempo tenemos una cantidad enorme de información disponible en línea sobre todos nosotros, pero antiguamente la dificultad de búsqueda de esos datos tornaba su existencia irrelevante.

Esto está cambiando con la habilidad que tienen nuevas herramientas para encontrar grandes cantidades de datos en escala y con rapidez. Mas esos datos nunca fueron privados – entonces, ¿cuál es el problema? Es que la privacidad y el anonimato son conceptos diferentes. ¿Alguien de nosotros puede decir que no tiene vergüenza de algo que hizo en el pasado y que no le importaría que vuelva a aparecer a la luz pública?

Antes del internet y de la compartición en masa eso no era un problema. Antes del big data o de las actualizaciones de Facebook, eso no era un problema. Ahora es un problema.

¿Quién tiene la culpa? Cuando comenzamos a ver nuestras vidas a través de actualizaciones, muchos eventos que antes eran olvidados ahora se vuelven visibles. El anonimato había permitido un cierto nivel de protección de las indiscreciones pasadas. Es cierto que cualquiera puede descubrir algo acerca de mí en cualquier momento?

El porte de armas en muchos países es una información pública. Cuando un periódico publica listados con esa información, está abusando de los derechos de privacidad de esos ciudadanos?

Todos los salarios en Suecia son información pública. En 2007, la página web Ratsit.se publicó esos datos en internet, recibiendo una ola de visitantes interesados: desde vecinos y competidores, hasta completos extraños. El sitio incrementó rápidamente las restricciones de acceso a la información de salarios. Sin embargo, la información se mantuvo en el dominio público. ¿No deberíamos tener el derecho a acceder a los datos que están disponible al público sin restricciones?

Desde las torres de celular, los usuarios pueden ser identificados el 95% de las veces apenas con el uso de cuatro puntos de datos. Incluso el anonimato buscado a propósito también puede romperse usando una escala de procesamiento correcta.

Nuestro camino hacia la Sociedad Conectada no siempre es fácil. ¿Pero qué hacer con todo esto? Antes la falta de privacidad que la de anonimato. A la final, en este mundo digital, siempre habrá alguna manera de controlar las configuraciones de privacidad de lo que hacemos.

¡Ah! Si el Capitán Kidd viviese hoy, probablemente sabríamos la localización exacta de su tesoro, ya que sabríamos dónde compró las palas para enterrarlo (rastreando las transacciones de su tarjeta de crédito). Y adicionalmente sabríamos quién lo encontró primero, puesto que la historia estaría en las actualizaciones de nuestras redes sociales.

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