Más allá de M2M: creando valor en el Internet de las Cosas

La búsqueda por un lugar para estacionarse es una costumbre que los conductores urbanos conocen muy bien. Ir buscando de cuadra en cuadra no solo es frustrante, sino además significa desperdiciar combustible, contaminar y crear más tráfico en las calles.

En otras palabras, no es solo su problema, es problema de todos.

Sin embargo, en la actualidad, gracias a la conectividad ampliamente disponible y a los dispositivos tecnológicos a precios módicos, se pueden utilizar sensores que detectan cuando un lugar de estacionamiento está libre y los conductores pueden obtener dicha información en sus paneles de instrumentos. Es un ejemplo simple de una solución que ha tenido un impacto inmediato más allá del usuario individual.

Esa es la idea básica del Internet de las Cosas (IoT), que representa un crecimiento no solo en la escala de las comunicaciones máquina a máquina (M2M), sino también en el ámbito de lo que estas conexiones pueden hacer posible.

Estamos viviendo en un tiempo de cambios extraordinarios, donde la tecnología se desarrolla a grandes pasos, dado que las sociedades y los negocios están explorando nuevas maneras de resolver retos que no existían hace 10 o 20 años.

El concepto de M2M ha estado presente durante décadas, pero lo novedoso, y mucho más interesante, es cómo las cosas conectadas se están volviendo componentes esenciales dentro de las soluciones inteligentes en beneficio de la sociedad, los negocios y la vida cotidiana.

La banda ancha móvil integrada abarca un rango mucho más extenso de dispositivos, algunos incluso aún no están en el mercado, englobando diferentes estratos que van desde las redes hasta la nube de aplicaciones. Muchos de estos dispositivos y aplicaciones no tienen solo una naturaleza telemétrica y de bajo índice de bits, también tienen una misión clave y gran consumo de ancho de banda.

M2M está a la vanguardia de la tecnología operacional, mientras que los negocios evalúan sus operaciones y enfoque del mercado. Sin embargo, es claro que los dispositivos conectados no son suficientes. En el Internet de las Cosas, el valor se genera al usar los datos que producen y las tareas que pueden desarrollar, si son sensores o accionadores diseñados dentro de objetos físicos, tales como faroles o monitores cardiacos. El IoT permite rastrear, coordinar o controlar estos objetos mediante la recopilación de datos, que pueden ser simple información de localización o la temperatura. Se puede agregar dicha información a través de diversos dispositivos y redes, además se puede aplicar el análisis para así acumular conocimiento y percepciones. Estas percepciones se pueden usar para tomar decisiones automatizadas que den como resultado acciones transmitidas para controlar los accionadores individuales integrados.

Los mismos datos que ayudan a los conductores a no perder tiempo buscando un lugar para estacionarse también se pueden usar por los coordinadores de ingeniería de tráfico para mejorar el diseño de las redes de tráfico e implementar, potencialmente, este diseño en tiempo real. Los datos que genere el auto pueden sumarse con los datos obtenidos de otros sensores, como aquellos que miden la toxicidad del aire, proporcionando valiosas percepciones a las autoridades con el fin de reducir dichas emisiones. En otras palabras, no es tanto la conexión del dispositivo lo que está fomentando la transformación de las sociedades e industrias, sino los datos compartidos a través de diferentes ámbitos de la aplicación, el análisis y la automatización.

A medida que M2M evolucione hacia el IoT, se originará una mayor convergencia en la manera en que las cosas se ejecutan. Las aplicaciones emergentes del IoT abarcan escenarios de larga escala que son mucho más complejos distribuidos en aplicaciones de monitoreo y control. Los sistemas IoT son multimodales en términos de detección, control y riqueza de manejo, y están distribuidos en extensas áreas geográficas.

La industria está haciendo crecer la cadena de valor, ofreciendo variados tipos de servicios que van más allá de la conectividad básica. A esto se aboca la evolución de las soluciones M2M, que va desde los nichos verticales a lo más avanzado, con propuestas basadas en la nube que se complementan con la visión del Internet de las Cosas.

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